Siete maneras de reducir la velocidad

Cuando sientes demasiado estrés, con exceso de trabajo y agotamiento, a menudo es un caso de hacer demasiado, demasiado rápido. Aquí te compartimos algunas sugerencias de cómo reducir la velocidad y simplificar las actividades.

TEXTO ORIGINAL POR NICOLE BAYES-FLEMING
TRADUCIDO LIBREMENTE POR FERNANDO J. NIETO REYNALDOS  
 
Cuando los niños o las niñas se derrumban en un arranque de lágrimas, muchas veces alcanzamos a reconocer que se trata de un caso de sobreestimulación: demasiado ruido, demasiada gente, demasiado para manejar. Les llevamos a dormir la siesta y sabemos que las cosas estarán más tranquilas en una hora.

Sin embargo, a menudo no reconocemos los mismos signos de estrés y agobio en nosotros mismos. Asumimos proyectos de trabajo, hacemos planes con amistades, nos esforzamos por ir al gimnasio, nos mantenemos al día con las noticias y probamos nuevas recetas, preguntándonos al final del día por qué nos sentimos tan agotadas y agotados.

Como explica el filósofo Alain de Botton, a veces solo necesitamos mantener las cosas simples.

“Lo que se registra como ansiedad generalmente no es un fenómeno extraño; Es la súplica enfurecida lógica de la mente por cesar la sobre-estimulación y sobre-exigencia de forma continua y agotadora «, dice.

Si te identificas con algo de lo anterior y quieres hacer ya un cambio en tu vida, para tu bienestar, aquí hay siete formas de reducir la velocidad y simplificar tu vida:

  1. Cuando se trata de relaciones, concéntrate en la calidad, no en la cantidad
    Las muchas relaciones que fomentamos —con amistades, familiares, colegas de trabajo, compañeros de clase, vecinos/as y más— son valiosas y enriquecen nuestras vidas. Sin embargo, la presión que ejercemos sobre nosotros mismos para mantener estas relaciones puede, a veces, ser perjudicial. Exhaustiva.

«Necesitamos reconocer lo que físicamente es posible para nosotros lograr, e intentar ir más allá en un día no es, en realidad, psicológicamente sabio o plausible», dice de Botton.

En las semanas en que te sientes con demasiadas actividades y exigencias, es importante aprender a decir NO a una cena, un día de voluntariado en la recaudación de fondos de la escuela, o un viaje de trabajo de fin de semana

2.- Ve a dormir (¡Sí, tú! Cierra los ojos)
A veces, cuando nos sentimos bajo presión, desenfocados o simplemente fuera de sí, podríamos pensar que necesitamos hacer cambios importantes en nuestras vidas para «arreglar» las cosas. Pero antes de hacer un cambio importante, presiona el botón de reinicio y acuéstate.

«No necesariamente tenemos que divorciarnos, volvernos a entrenar en una profesión completamente diferente o mudarnos al país: sólo necesitamos descansar un poco más», dice de Botton.

Si te encuentras dando vueltas al final de un largo día y tienes problemas para conciliar el sueño, prueba una meditación que cese tu rumiación mental y efervescencia emocional para relajarte antes de ir a la cama.

3.- Tómate un descanso del ciclo de información.
Durante la mayor parte de la historia, las noticias nos llegaron lentamente: esperamos cartas, chismes del vecino, el periódico impreso cada mañana. Pero hoy, con el ciclo de noticias de 24 horas e Internet en la palma de nuestras manos, estamos sintonizados en todo a la vez. Y está mermando nuestra salud mental.

«Cada minuto de cada día nos presenta opciones incalculables para llenar nuestras mentes de manías, hazañas, desastres, furias, reversiones, ambiciones, triunfos, locura y cataclismos de extraños en nuestro planeta», dice de Botton. «Siempre, las organizaciones de noticias hablan de nuestra necesidad de saber, y de saber en este momento».

Si bien es importante y necesario seguir las noticias, no tenemos que seguirlas a cada hora de cada día. En su lugar, programa una o dos veces al día para ver los últimos titulares o ver una transmisión reciente, como por la mañana mientras tomas un café o por la noche antes de la cena.

4.- Practica la alimentación consciente
La mayoría de nosotros/as nos sentimos mejor después de una buena comida. Pero, ¿qué sucede cuando pasas toda la comida enviando mensajes de texto, trabajando en tu escritorio o preocupándote por un evento más tarde en el día? Dejas de concentrarte en tu comida y te pierdes todos los beneficios que elevan tu estado de ánimo.

Al practicar la alimentación consciente, puedes prestar más atención a tu comida y comenzar a saborear cada bocado, para sentirte más lleno y satisfecho por más tiempo.

5.- Revisa tus emociones
Cuando estamos ocupados/as, a menudo nos deslizamos en piloto automático, pasando por los movimientos de nuestro día sin hacer una pausa para notar cómo nos sentimos realmente. Pero cuando entierras tus emociones, te expones a un mayor riesgo de agotamiento.

De Botton recomienda una práctica diaria, consciente, para verificar tus pensamientos con la mayor frecuencia posible.

«Para poder encontrar descanso, necesitamos separar fragmentos de tiempo en los que no tengamos nada que hacer más que acostarnos en la cama con una almohadilla y papel para pensar», dice. “Necesitamos considerar tres temas en particular: ¿Qué me está generando ansiedad? ¿Quién me ha causado dolor y cómo? ¿Qué es lo que me entusiasma?

Hacerlo no solo te ayudará a comprender y administrar mejor cómo te sientes hoy, sino que al darte cuenta de cómo te sientes acerca de un próximo evento, también puedes evitar que tu ansiedad se descontrole mañana.

«Las experiencias pierden al menos la mitad de su poder para preocuparnos cuando las hemos pasado por nuestras mentes el día anterior», dice de Botton.

6.- Concéntrate en el logro personal, en lugar del estatus
A veces, podemos asumir un desafío simplemente porque es un desafío, y no porque sea realmente significativo para nosotros/as. Nos consumimos por el deseo de obtener una promoción, ganar un premio o publicar un libro, así que muchas veces dejamos de encontrar cualquier disfrute en las tareas que realizamos, viviéndolas mucho más como obligación o competencia.

Aunque puede ser difícil «dejar» algo, en última instancia es más gratificante concentrar nuestro tiempo y energía en algo que realmente nos importa, incluso si es un tipo de éxito más inocuo, como finalmente tomar una clase de cocina, o aprender a tocar la guitarra.

«No nos estamos alejando de un desafío, simplemente estamos cambiando nuestro sentido de cuál podría ser el verdadero desafío, y más importante aún, dónde pueden estar las verdaderas recompensas».

7.- Cultivar un ambiente saludable.


La mayoría de nosotros no tenemos la suerte de vivir junto a la playa o despertar con una vista a un bosque de coníferas, atravesado por un río de agua fresca. Pero podemos crear un ambiente que fomente una sensación de paz y satisfacción en nuestra vida cotidiana, ya sea repintando tu habitación, agregando plantas a tu escritorio en el trabajo o simplemente arreglando la sala de estar.

«El mundo visual no puede traducirse mágicamente en un estado de ánimo; pero ciertamente puede fomentar e invitar a uno «, dice de Botton. «Necesitamos dar todos los pasos que podamos para hacer un hogar en el tipo de ambiente que promete a nivel visual la calma que anhelamos en un nivel psicológico».

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